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Día: mayo 9, 2023

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Resolución de problemas y conflictos

Los antecedentes de respuestas desadaptativas respecto a la resolución de problemas hacen referencia a la carencia de habilidades para manejar una situación conflictiva. Cabe destacar que las respuestas desadaptativas pueden estar dadas desde la sintomatología depresiva y ansiosa, donde se tienden a resolver los problemas de manera poco satisfactoria a largo plazo. La identificación y resolución de problemas que están asociados a las respuestas desadaptativas implica realizar cambios en las estrategias utilizadas con anterioridad. De esta manera, al definir soluciones alternativas es mucho más probable poder establecer cambios que duren en el tiempo.  Un problema es definido como un desequilibrio entre la disponibilidad para responder y las exigencias percibidas. El desempeño esperado en contraposición con el desempeño que se puede lograr forma parte de esta temática que es asociada al estrés, de modo que las exigencias personales o del ambiente sobrepasan los recursos que se perciben para afrontar el problema, dificultando la posibilidad de solucionarlo.  Una solución hace referencia a los recursos de afrontamiento, donde existe una pauta adecuada para responder ante las exigencias percibidas, maximizando los beneficios asociados al afrontamiento del problema y minimizando el estrés.  En tanto, afrontar implica la prevención del malestar asociado con el estrés, puesto que está dirigido hacia la resolución y al acceso de recursos personales para eliminar las barreras emocionales y cognitivas que no permiten una resolución eficaz. Las emociones juegan un papel importante en este aspecto al tener en cuenta que son subjetivas, de modo que su intensidad y duración varía en cada persona. Es a través de la emoción que existen respuestas fisiológicas y respuestas cognitivas, donde se realiza una valoración del estímulo percibido, generando respuestas a nivel motor, como evitar el conflicto o alejarse de una situación conflictiva. Incluso, la presencia de emociones positivas puede ampliar los repertorios de conducta asociados a la resolución de problemas, puesto que favorece la construcción de recursos personales para afrontar distintos conflictos, además de promover la creatividad y amplía el autoconocimiento. Es ideal que a través de la presencia de emociones positivas en el día a día se pueda promover la resiliencia y optimizar el bienestar subjetivo. Cuando mencionamos emociones positivas nos referimos a las que provocan una sensación de bienestar. En este caso, al provocar placer o bienestar nos permiten potenciar nuestras virtudes y fortalezas, que por consiguiente nos ayudan a experimentar felicidad. Lo que compone el proceso de resolución de problemas consta de: Actitud hacia los problemas: son un reflejo del pensamiento y los sentimientos de un individuo respecto a los problemas que experimenta en su vida. La actitud abarca la habilidad que se posee para proveer de soluciones a dichos problemas a través de respuestas emocionales, creencias, valoraciones y expectativas. Habilidades para la resolución de problemas que se está vista desde: Formulación del problema Generar soluciones alternativas Toma de decisiones Verificar utilidad de las soluciones La secuencia de las fases mencionadas no necesariamente es lineal, pues no siempre se tiene el problema definido de manera previa, es más, es posible que se esté en el paso de tomar decisiones mientras se formula un problema. Nadie está exento de poseer dificultades en algunos de los aspectos mencionados para la resolución de problemas, de hecho, es común que estas dificultades estén relacionadas con la negación de la existencia de un problema, la sensación de que no se puede hacer frente al problema, no sentir la capacidad para generar soluciones, posponer la toma de decisiones o mostrar poco interés para afrontar el problema. En este sentido, las respuestas emocionales pueden actuar como un facilitador para el proceso de solventar el problema o también puede ser una barrera que interfiera con el desarrollo adecuado, por lo que es conveniente que se realice la práctica de ejercicios de relajación, autoinstrucciones, imaginación positiva o reestructuración cognitiva. Sobre la orientación hacia los problemas, estos se pueden desglosar en cinco áreas, tales como: Percepción del problema: cuando mencionamos la percepción, nos referimos a la tendencia que existe respecto a negar o minimizar los problemas, que son efectivos para reducir la ansiedad provocada por el conflicto, pero en realidad es contraproducente porque es una estrategia para evitar hacerse cargo. No obstante, también puede ser que la percepción del problema esté mal dirigida, donde se consideran las consecuencias negativas como un problema, más que la situación que es la que genera la presencia de sintomatología ansiosa. Atribución del problema: la tendencia a culparse a sí mismos es una estrategia desadaptativa, considerando que la culpabilidad provoca malestar y evita que el individuo pueda hacerse cargo del problema. En cambio, atribuir el problema como parte de algo normal, sabiendo que los errores se pueden cometer y que no siempre se posee control sobre el ambiente externo, a excepción de los factores personales que se pueden trabajar, provoca que la atribución sea parte de un proceso de afrontar el problema sin tener que evitarlo. Valoración: un problema puede ser concebido como un desafío, donde se utiliza la experiencia como un aprendizaje y así tomar medidas para modificar los errores cometidos con anterioridad. Sin embargo, si el problema es percibido como una amenaza, puede facilitar respuestas asociadas a la evitación o la ansiedad, donde el fracaso es visto como algo catastrófico. Control: la creencia de que se puede manejar un problema y solucionarlo es un predictor importante en la resolución de problemas. Por el contrario, si se cree que no se puede afrontar o solucionar un problema, la ansiedad y la tendencia a evitar es más intensa. Compromiso: el compromiso abarca la probabilidad de estimar de forma precisa el esfuerzo y tiempo que puede dedicar a solucionar un problema, a su vez, abarca la probabilidad de que exista disposición para dedicar tiempo y esfuerzo.  Respecto a la comunicación en situaciones de conflicto, la asertividad forma parte relevante al ser considerada como una forma de expresar los pensamientos y emociones de un individuo sin dominar, degradar o humillar a otras personas, destacando una gran valoración por sí mismo al poder expresar sus derechos de forma

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Autocontrol y Disciplina

La capacidad para controlar los deseos e impulsos con la finalidad de manejar una conducta en conjunción con la cognición y la emoción hace referencia a la autorregulación, que también se define como comportamientos que se orientan a metas valiosas. Esto guarda relación con el autocontrol, que implica un esfuerzo mental para sobreponerse a impulsos, siendo encargado de modificar o interrumpir conductas indeseadas que puedan interferir en el logro de objetivos El autocontrol es un beneficio para la producción de respuestas positivas, siendo adecuada para reducir manifestaciones agresivas en el comportamiento. A su vez, es asociada con un menor consumo de alcohol y sustancias e incluso con un buen rendimiento académico. En este sentido, la impulsividad es lo que no permite tener un autocontrol adecuado, puesto que hace alusión a una menor habilidad de regulación en el comportamiento. Como función cognitiva, la inhibición de respuestas automáticas representa de manera amplia este concepto. No sólo se toman en cuenta las respuestas a nivel emocional, sino que también las respuestas que se han aprendido a través de la experiencia y que eventualmente se automatizan, como frenar cuando hay un semáforo en rojo. Asimismo, las respuestas genéticamente programadas son las que permiten nuestra supervivencia, como alejar las manos del fuego si este nos quema. Valorar la situación en la que se encuentra antes de ceder a los impulsos nacidos de la motivación es una forma de autocontrol. De lo contrario, al ceder a estos impulsos, es probable que se valore más la recompensa inmediata. Es por esta razón que antes de tomar una decisión se debe de evaluar la situación para dar con una respuesta que sea más beneficiosa a largo plazo.  Bajo la lógica de la recompensa inmediata, es sensato utilizar estrategias que puedan redirigir la atención del objeto o recompensa tentativa. Una buena forma de llevarlo a cabo consiste en replantear la situación para prestar atención en las características generales del objeto y no en lo que se considera más atractivo. La estrategia de contraste mental también es beneficiosa para establecer un mayor compromiso con las metas a largo plazo. Esto se realiza a través de la imaginación, donde se visualiza el anhelado futuro, para luego hacer un contraste con la realidad del presente y visualizar todo lo que está en medio del camino que podría evitar el cumplimiento de la meta en el futuro. El contraste mental difiere de pensar únicamente en un futuro positivo donde no se realizan acciones para llegar a ello, más bien su utilidad consta de valorar los obstáculos para poder derribarlos. Un complemento que puede ser útil para este tipo de estrategias es la práctica del Mindfulness, dado que mejora la conciencia sobre a los patrones de pensamiento que perjudican el cumplimiento de metas. El beneficio del autocontrol y la autorregulación en la autodisciplina es evidente al considerar que se define como la capacidad para trabajar de forma comprometida y eficaz en el desarrollo de objetivos y metas a largo plazo. Este constructo no está limitado al control de conductas contraproducentes, es más, abarca la planificación en torno a un objetivo/meta para luego ser monitoreado.  Tanto el autocontrol como la disciplina pueden verse afectados por ideas preconcebidas respecto a nuestras capacidades para lograr objetivos. Estas ideas son: Filtro mental: se destaca por la capacidad para encontrar un defecto y amplificarlo hasta que opaca todo lo demás.  Negativismo: tiene que ver con la actitud que se tiene ante la meta, por ende, mientras más se preste atención a las experiencias negativas, es más probable pensar en el fracaso y actuar en consecuencia. Como distorsión del pensamiento, la anticipación negativa transforma estas posibilidades para que ocurran en la realidad, precisamente por la creencia de que las cosas no saldrán bien. Derrotismo: hace alusión a la distorsión del pensamiento catalogada como “etiquetación”, donde se hacen evaluaciones a nivel global sobre aspectos “negativos”, lo que tiene por consecuencia el convencerse a sí mismo de que dicho aspecto significa que se carece de la capacidad necesaria para lograr la meta o el objetivo. Evasión: consiste en el reconocimiento de patrones y actitudes que no permite que se pueda continuar avanzando en el camino hacia la o las metas. Este tipo de actitudes se asocia a la ansiedad que provoca tener que afrontar una experiencia no muy agradable. Postergación: este fenómeno surge a raíz de las barreras que se imponen para llegar a una meta, donde existe la creencia de que debe haber un requisito previo antes de iniciar las actividades asociadas al objetivo definido. La técnica de la autoconversación viene siendo de gran ayuda para que este tipo de patrones de pensamiento y conductas que no permiten un buen desarrollo de la disciplina personal. En este aspecto, la autoconversación consiste en declarar a la mente lo que se desea hacer, tal como si se estuviera haciendo en ese momento. Para que esto sea efectivo, la autoconversación debe estar orientada a la especificidad, la positividad y el tiempo presente. En suma, corresponde a someterse a instrucciones personales que hagan alusión a la actividad deseada. ¡Puedes acceder a la app de Saluta si quieres incorporar esta técnica! También se abordarán otros ejercicios que puedan ser de utilidad. Autor(a): Psic. Nicole Moreno – Saluta Centro de Salud Digital Referencias Bryant, T. (2011). Self-discipline in 10 days: how to go from thinking to doing. HUB Publishing del Valle, M., Galli, J. I., Urquijo, S., y Canet Juric, L. (2019). Adaptación al español de la Escala de Autocontrol y de la Escala de Autocontrol-Abreviada y evidencias de validez en población universitaria. Revista Argentina de Ciencias del Comportamiento, 11(2), 52-64.http://www.scielo.org.ar/pdf/radcc/v11n2/1852-4206-radcc-11-02-00064.pdf González-Larrea, B. (2021). Autocontrol y su relación con el aprendizaje. https://neuro-class.com/autocontrol-emociones-aprendizaje/

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Comunicación Asertiva

La asertividad es concebida como una forma de aceptar y valorarse a sí mismo, donde la comunicación se caracteriza por tener una postura propia, donde existen opiniones personales que se defienden, sin desmerecer las opiniones del contexto ajeno. La expresión de necesidades de manera clara y directa en el momento adecuado es algo que determina la comunicación asertiva. Es considerada como un modelo exitoso en la comunicación humana, demostrando poseer habilidades complejas como la empatía, la aceptación incondicional y la autenticidad, bajo el manto de la autoestima, el respeto hacia las demás personas y la confianza en sí mismo. Por su lado, la empatía, al formar parte de la comunicación asertiva, se destaca por su función inhibidora en lo que respecta a la agresividad. Esto es producto de la capacidad para ponerse en el lugar de otra persona y comprender los sentimientos, emociones y reacciones que tiene en momentos específicos, siendo eficaz para dar comprensión a las necesidades de los otros. Existen diferentes estilos de comunicación, los cuales son: pasivo, agresivo y asertivo, siendo este último el que se sitúa en medio de los otros dos extremos. En tanto, el estilo agresivo está asociado al desprecio y dominio hacia otras personas a través de palabras de contenido amenazante y la expresión agresiva e intimidatoria. En cuanto a la comunicación pasiva, esta tiene que ver con personas que acceden a las demandas de otras personas sin anteponer las demandas propias, además de poseer un escaso humor, volumen de voz bajo y postura distraída. Es común que un individuo que utilice el estilo de comunicación pasivo no sea capaz de defender sus propios derechos, a diferencia del estilo agresivo y el estilo asertivo. Respecto a la comunicación agresiva, esta trae consecuencias negativas en situaciones problemáticas, puesto que al igual que la asertividad, es una conducta que intenta solucionar conflictos, solo que en este caso, la expresión verbal y no verbal representa inconformidad y falta de autocontrol, además de irritabilidad. Algo similar ocurre con la pasividad, sin embargo, lo que la diferencia de la agresividad son los impulsos reprimidos y la culpabilidad al no poder expresar la inconformidad. Existen varias razones por las cuales una persona con este estilo de comunicación no dice lo que piensa y siente. Una de estas es la creencia de que se puede herir los sentimientos de otras personas, también lo es el miedo a que otras personas se enfaden y tengan por resultado el abandono. Los aspectos que favorecen la comunicación asertiva tienen que ver con la honestidad, el propósito al momento de comunicar una idea y el principio de no dañar a  otro en este contexto. De la misma manera, la escucha activa es imprescindible en el diálogo, dado que, para ponerse en el lugar de la otra persona, primero hay que prestar atención y tener cierto grado de interés en este intercambio comunicativo, como una muestra mínima de empatía. Comprender lo que alguien desea decirnos es el primer paso de la asertividad. La expresión de la opinión personal en conjunto con nuestros sentimientos facilita la escucha activa en el intercambio comunicativo. De la misma manera, expresar los deseos propios también facilita la comunicación, teniendo en cuenta que es más sencillo indicar de forma clara los resultados que se desean. Los beneficios que presenta la comunicación asertiva son: Relaciones interpersonales satisfactorias. Reduce los conflictos que se producen en la convivencia con otras personas. Es favorable para la mantención de emociones positivas. Sensación de bienestar y satisfacción. Parte del proceso de la comunicación asertiva también tiene que ver con las sensaciones fisiológicas provocadas por emociones como la ira, puesto que se genera tensión. Sin embargo, una forma de atenuar el malestar generado por dicha emoción trata del uso de la respiración diafragmática para generar una distracción de los pensamientos rumiantes. Es bueno tener en cuenta que cada emoción displacentera que se experimenta, por mucho malestar que nos genera, son igual de valiosas que otras emociones. Entender este proceso como algo válido y natural favorece la comunicación de emociones. Somos sujetos de cambio que están en constante evolución, por ende, siempre se puede aprender de los errores y modificar nuestra manera de comunicarnos, si es que nuestro estilo tiende a ser agresivo o pasivo. Autor(a): Psic. Nicole Moreno – Saluta Centro de Salud Digital Referencias Corrales Pérez, A., Quijano León, N. K., y Góngora Coronado, E. A.  (2017). EMPATÍA, COMUNICACIÓN ASERTIVA Y SEGUIMIENTO DE NORMAS. UN PROGRAMA PARA DESARROLLAR HABILIDADES PARA LA VIDA. Enseñanza e Investigación en Psicología, 22(1), 58-65. https://www.redalyc.org/pdf/292/29251161005.pdf Maldonado Silva, H. I. (2019). Estrategias terapéuticas para el manejo de la ira. Miranda, G. C., y Vega, G. C. (2021). La comunicación asertiva. Una mirada desde la psicología de la educación: comunicación asertiva desde la psicología de la educación. Didasc@ lia: didáctica y educación ISSN 2224-2643, 12(3), 131-151.